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Las cosas nunca salen como se piensan

Aunque el texto que viene a continuación no es todo lo apocalíptico que pueda sonar el título, si ha sido una gran desilusión para Laura y para mi. Primero voy a contar lo sucedido, mas tarde, os voy a dar detalles de la ruta y, posterior a eso, os voy a dar una “alegría” con el nuevo método que hemos pensado para contaros secciones técnicas/datos.

Nos hemos visto obligados a tomar una decisión difícil: o tenemos la moto que queremos y con la que soñamos, o nos vamos al viaje. A pesar de todos nuestros esfuerzos ha sido complicado llegar a la cantidad de dinero que necesitábamos para partir con la flamante KTM que teníamos ojeada. Por ello, nos hemos visto obligados a renunciar por ahora a esta montura en pos de poder viajar y hacer el viaje.

Una alegría para algunos, que nos seguían por nuestra montura y, un trago difícil para otros, que nos querían ver en la nueva KTM. Para mí, sin duda, un trago dificil de digerir, pero se hará lo que se pueda.

Debido a todo esto, el próximo viaje tanto para bien como para mal, seguirá siendo en la V-Strom 650 que nos llevo a Cabo Norte: “Kiwi”.

Pasemos a lo realmente importante, primero, la nueva forma que vamos a dar al blog:

Hemos pensado que cada día vamos a llevar una cuenta de los gastos realizados, que intentaremos publicar en cada post, para que la gente que no se atreva a viajar por el tema económico vea que esto no es tan caro como se pueda pensar.

Otra parte importante y novedosa, es la sección técnica. Voy a intentar llevar a cabo una especie de diario con fallos técnicos que tenga (si es que tengo) y estaré encantado de contaros lo que queráis acerca del comportamiento de la moto a lo largo del viaje, ya hemos asumido que la marca no nos va a patrocinar en ningún momento dado los tiempos que corren por lo que, es una tontería que vosotros paguéis el pato.

Y por otro lado, se nos une al “equipo” una empresa que cree en nosotros y en el potencial de nuestros sueños. Un comparador de hoteles: Fogg .

Vamos ahora a la descripción de la ruta y detalles de presupuesto:

Lo mas importante: El dinero que nos va a suponer este viaje está calculado en unos 2300€ aproximadamente.
Los calculos han sido realizados de la siguiente manera:
Hemos aproximado la ruta en 10.000km, a 300 km el día equivalen a 33 días de ruta MINIMO (por supuesto, estaremos más). A 350km de autonomía en un depósito harían falta 28,5 depósitos para recorrerlo todo.
Hemos fijado el precio de la gasolina en 1.5€/L, es algo por encima de la media, pero mejor que sobre a que falte. Con esto, un depósito de 20L nos saldría llenarlo por 30€.
30€ por llenar el depósito por 28,5 depósitos que hacen falta hacen un coste de 860€ en gasolina. (redondeando).

La comida ha seguido el siguiente patrón:
15€/día en comida, por supuesto no nos damos grandes manjares en restaurantes de lujo. Sobrevivimos a base de supermercados, comida local y de vez en cuando, algún restaurante.
La inversion de euros al dia en comida por 33 días de ruta serían 500€ en comida.

Y por último el alojamiento:
Hemos calculado 25€/día en campings y albergues de media, ya que los días que vamos a campings nos ahorramos unos cuantos euros y al cabo de 3-4 días de camping nos podemos ir a un hotel, que buscamos a través de nuestro nuevo compañero fogg.es .
Con esto, el precio del alojamiento a lo largo del viaje son 832’5€ por los 33 días de ruta.

Si sumamos todas las cantidades nos salen un mínimo necesario de 2189’5€ para toda la ruta. A lo que añadimos casi 200€ para imprevistos que nos puedan surgir a lo largo del camino, y un fondo de reserva (fuera del presupuesto) de 150€ para souvenirs que compremos :-) .

El viaje final se detalla a continuación: Salimos de Madrid, dirección Lyon, vamos a Zurich, Munich, Viena, Budapest, Bucarest (pasando por el norte de Rumanía), bajamos por Bulgaría hasta Turquía, cruzamos Estambul hacia los Pammukkales y volvemos en ferry por la antigua Troya hasta Grecia, pasamos por Atenas y por Patra, para coger un ferry hasta Brindisi, en Italia. Subimos por Napoles, Roma, Florencia, Pisa, y volvemos a Venecia. Recorremos Los Alpes dirección Mont Blanc para acabar en Marsella, entrar a España por la zona del pirineo catalán y volver por la nacional a Madrid.

La intención es la misma que la última vez: campings. En el anterior viaje nos dejabamos “una pasta” en hoteles ya que los encontrábamos a última hora. Ahora llevamos algunos hoteles baratos reservados a traves de Fogg donde sabemos que vamos a estar varios dias, como Atenas, Roma o Estambul.

Esperamos algunas recomendaciones vuestras en nuestra ruta y espero que nos sigáis a pesar de todos los percances.

Un gran saludo a todos,

Álvaro.

Un camino termina… y otro esta por llegar

Aun estabamos en la frontera con España cuando empezamos a notar ese calor typical spanish.
Entramos ya abrasados por el sol, con ganas de rebozarnos en crmea hidratante y de beber litros y litros de agua. España en verano es sinonimo de deshidratacion, a lo cual hacia ya tiempo que nos habiamos desacostumbrado.


A lo que tambien me habia desacostumbrado era a las despedidas. Esta vez me despidiria otra vez de mi hogar, de mi copañero y de la vida de viajera que habia llevado durante mas de dos meses, espacio en el que da tiempo para recrearse a uno mismo.

Estaba ante el ultimo dia del viaje, y solo de pensarlo ya notaba lagrimas que llevaban ya un par de dias ahogandome dentro del casco.
Esa ultima noche la pasamos a lo grande: pizza y peli.


Tras el ultimo madrugon cojimos camino hacia Madrid. Esta vez no teniamos nubes apocalipticas que nos aenazasen durante todo el camino con descargar contra nosotros, sino a un tremendo sol que lo que queria era cocinarnos a altas teperaturas.
Se hacia raro conocer el camino por el que pasabamos, sobre todo las señales legibles en nuestro propio idioma.


El camino fue largo y cansado, ya nos dolian los brazos de lo quemados que estaban, y aunque mi ultimo deseo era volver a Madrid, alli podriamos curarnos, cosa que no habriamos podido hacer en cualquier otro lugar.
Ya era tarde cuando regesamos, nos alcanzaban las ocho de la tarde.
Álvaro subio a dejar mi maleta y le acompañe hasta la moto de vuelta.
Tras mas de dos meses viajando ahora tocaba volver a la rutina del dia a dia. Volver a nuestros quehaceres, a estudiar, a trabajar… Volver a esa vida que no habia echado en falta.
Mas de dos meses de un sitio a otro, haciendo fotos y grabando, recorriendo kilometros para no dejar de ver cosas en ningun momento.

¿Y ahora que?

Ahora el viaje mas largo iba a ser hasta la Facultad. Nuestro reto mas duro iba a ser aprobar un examen, y el maximo esfuerzo fisico lo hariamos en el trabajo.
Volviamos atras, a lo completamente contrario.
Álvaro subio a la moto, se puso el casco y arranco la moto. Volvi al portal, y con la mano nos dijimos adios.
En el momento que deje de verle senti como una parte de mi se iba con el, y en cierto modo me sentia vacia. Lo unico que quedaba dentro de mi, a parte de mas de dos meses de recuerdos, era pena.

Volver siempre cuesta, y mas cuando es tras una aventura de supervivencia y superacion como esta.
Pero, tras un dia como este, habia que pensar: el final de un camino es el principio de otro.
Y ahi estabamos al dia siguiente, Álvaro y yo, un verdadero equipo de remo, con un mapa entre las mano y girando una bola del mundo.

La tierra del Capuccino

 

Salimos del pequeño hotel de pesca sin una señal apocaliptica que nos acechara ya desde el primer momento del dia. Asique salimos corriendo del hotel (habiendo pagado nuestra estancia antes claro) y huimos hacia tierras soleadas.
El camino se hizo corto, disfrutamos de los Alpes y despedimos a las nubes y al frio. Llegamos a Venecia al medio dia, si bien es cierto que tiramos de carreteras de peaje. Lo primero que hicimos fue ir hacia el hotel donde teniamos una reserva, estaba a las afueras de Venecia, en Quarto D’Altino. La recepcion y la acogida fueron insuperables, un trato amable y muy servicial.


La estacion de tren estaba justo al lado del hotel, ibamos sin moto y se nos hizo facil, ya que los billetes nos los dministraba el mismo hotel.
Venecia… Ilusionaba con cada puente, hipnotizaba con cada gondola, fascinaba con cada máscara, cada cual con sus detalles y sus vivos colores, alegraba con sus gentes abiertas y espontaneas, se engrandecia al llegar a la plaza de San Marcos. Alli es imposible permanecer inmune a tanta belleza, si no es por su catedral, es por su reloj, sino por su león dorado simbolo veneciano o por su puerto reservado para el descanso de las gondolas que durante el dia van de un sitio a otro para hacer ver el lado mas magico de la ciudad.



El primer dia fue una toma de contacto, tanto con la ciudad como con las máscaras que elegiriamos de recuerdo (yo me iba haciendo a la idea de que iba a tener que llevarlas de regreso en mano en la moto jajaja)
Tuvimos la suerte de contemplar un atardecer irrepetible. La luz, era perfecta y, como a esas hroas, no encontramos mucha gente, pudimos aprovechar para retratar esa tarde sin tener espontaneos en nuestras obras.



Quiza no estuvieramos desde esa misma mañana por alli, pero estuvimos nada mas y nada menos que 7 horas andando y haciendonos fotos. Ya podeis imaginaros, llegamos matados al hotel, cogimos la cama con tanto gusto que antes de apoyar la cabeza en la almohada ya habiamos caido rendidos del sueño.
Madrugamos a la mañana siguiente para aprovechar bien el dia veneciano. Visitamos la catedral de san marcos (de nuevo), nos pateamos todas sus calles llegando incluso a perdernos, y nos empachamos de ver mascaras.


Por fin probamos un helado italiano, sin duda, el mejor que habiamos probado en el viaje, y sobre todo el mas grande que habiamos probado.

 


Fue ya en el ultimo dia siguiente cuando nos hicimos con nuestras mascaras. Imponian, por sus trazos, sus pinceladas, sus colores, sus adornos en colores oro, y sus telas…
Dejamos Venecia con un poco de melancolia, habiamos pasado tres dias increibles, muy felices.

 

 

 

 

 


Tomamos rumbo a Milan, donde nos esperaba otra visita, esta vez coincidiriamos con mi familia que andaba por alli de vacaciones.
Estuvimos por la parte del Lago Commo, asados de calor, un calor para el que no ibamos preparados.

 


Mi familia nos puso al dia, noticias cercanas a nosotros y noticias de informacion popular.
Ellos ya casi estaban a final de su recorrido de vacaciones, asique les pedimos que nos guiaran hacia Milan, aunque ellos ya lo habian visitado.
Milan no nos sorprendio. Todo lo que tenia para ver se reducia a la catedral y a las galerias, donde aprovechaos a comprar un cable de usb a mini-usb para poder hacernos copias de seguridad de nuestras fotos y videos a un disco duro externo.



Nos invitaron a cenar y por fin pudimos catar una verdadera pizza italiana. Buenisima! Eso si, se pasa verdaderamente mal para elegir el tipo de pizza de la grandisima variedad que hay, igual pasa con los sabores de helados, hay infinidad de ellos.
Nos despedimos por la mañana y continuamos hacia España.
España… en realidad, si soy sincera, no lo echaba de menos.


Intentaba hacerme a la idea de la vuelta, pero intentaba alargar ese momento, probaba a mirar el mapa y pensar en otros sitios en los que podiamos quedarnos de camino… pero si ya estabamos en Italia, y no en Albania, era por que no teniamos tiempo.
Aun era imposible hacernos a la idea de que el viaje tocaba su fin.
Me “consolaba” pensar que aun nos quedaba una ultima noche en el extranjero: Marsella.

República Checa

La entrada en Republica Checa fue al atardecer, nos toco otra comilona de kilómetros que nos regalo lo que mostramos a continuación:

Nuestro primer camping checo nos recibió con los brazos abiertos… y una cervecita de regalo. Era una ciudad de vacaciones adaptada a camping, fe la primera vez que nos sentimos de vacaciones propiamente dichas. Esto es una aventura, es supervivencia, es una auto evaluación de uno mismo, es ayuda y apoyo constante y sin descanso de tu compañero, y sobretodo, es superación. Por eso no podemos hablar de vacaciones en este blog, pero esta vez, tras esa panzada de kilómetros y el montar nuestro “pequeño santuario” nos plantamos en el chiringuito del camping para canjear nuestra bebida y de paso ya cenamos allí.

Había ambiente, la gente se quedaba allí hasta altas horas charlando, riendo, y todo acompañado de música.

Madrugamos bastante al día siguiente y tomamos rumbo a Praga.

Llevábamos reserva de hotel, hecha por supuesto a través de nuestro netbook un par de días antes de llegar a nuestro destino. Era un hotel sencillo, con desayuno, y un pequeño bar/restaurante que nos salvaría la cena de esa noche.

Praga nos gusto bastante, la periferia es como cualquier otra periferia pero con exceso de casinos, pero el centro… encandila.

Su estilo gótico resalta sobre lo visto anteriormente (aunque hay que tener bien presente la catedral de Colonia!), además, el hecho de que las fachadas de las catedrales estén desgastadas le aporta encanto y un toque de fantasía.

Llevamos a cabo nuestra ya habitual visita a la catedral mas alta de la ciudad para sacar fotos panorámicas, esas que sirven tanto para enseñar a la familia como para marcante un puntazo de foto en tu colección artística.

En esta catedral de la que os hablo, no se entra asi como asi, sino que al pagar tu entrada te dan un papelito con instrucciones para encontrar la entrada.

Así que seguimos las pistas, y subimos a lo mas alto de Praga.

Allí arriba es cuando de verdad te paras a observar los edificios y ves lo diferentes que son. Cada uno sigue un estilo propio pero sin perder la base de fantasía que siguen sus hermanos-edificios.

Llama la atención por otro lado la cantidad de orquestas sinfónicas y conciertos que hay, ya puedes encontrarte uno de Bach, Beethoveen como de Mozart, ya sea en un recinto cerrado como una catedral o en plena calle.

Lo que mas nos choco aquí fue… la cantidad de turismo que hay, sobre todo español.

Oíamos español por todas partes, y se nos hacia muy muy raro. Estábamos acostumbrados a que no nos entendieran y llegar aquí, hablar en la fila de un museo, y que alguien te haga un comentario en tu mismo idioma era… raro.

Después de una primera toma de contacto con la ciudad regresamos al hotel para coger fuerzas para el día siguiente.

La habitación no era ni grande ni pequeña, tenía el espacio justo para meter todas las maletas y mochilas de la moto.

Cogidas con ganas esas fuerzas, nos recorrimos hasta cansarnos la ciudad, no hubo suerte del todo y nos llovió durante todo el día, pero no nos ahogó las ganas, las fuerzas o las fotos.

Fue a la mañana siguiente cuando si se produjo un naufragio… inesperadamente y sin explicación hasta la fecha el netbook apareció chapoteando por salir a flote en la habitación. Esta habitación era una buhardilla, por lo que os podéis hacer una idea del techo que teníamos, era trasversal y la ventana estaba justo encima de la cama. En esta cama estaba el portátil, bajo la ventana, y a pesar del sol radiante que hacia esa mañana, el ordenador no vio esa luz.

Lo secamos lo mas rápido que pudimos y suerte que nos quedaba algo de arroz y pudimos abrigarle bien durante un par de días, hasta que el arroz absorbiese todo esa agua que podía estar concertando un una cita a nuestras fotos y videos con el Titanic.

El camino seguía ahora hacia Viena. Fue un camino pasado por agua, frío y un viento que podía hacernos volar por los aires en cualquier momento. Todo esto nos retraso hasta el punto de llegar a la tarde-noche al camping.

Este camping era peculiar en tanto que estaba situado en el mismo centro de la ciudad, lo cual se hacia cómodo para aquellos que preferían dejar el transporte privado aparcado en el camping. De hecho, había gente que se acercaba a la ciudad en patines.

Mientras  plantábamos nuestro santuario en uno de los pocos rinconcitos que quedaban, se nos acerco un hombre exclamando: ¿¡vosotros sois los de la Strom!?

Era un pintoresco catalán, motero de una Ninja, que venia de Budapest donde se encontró a Miquel Silvestre. Charlamos con el y nos recomendamos entre nosotros sitios que ver y carreteras que merecen la pena.

Estudiamos un mapa de Viena y lo primero que hicimos por la mañana fue visitar la noria, Wiener Riesenrad.

Casualidad fue que alrededor de esa famosa noria ha sido construido un parque de atracciones… Si, no nos lo pensamos dos veces después de ver las atracciones de agua y las montañas rusas.

Mereció la pena, disfrutamos, nos despejamos, nos relajamos y soltamos adrenalina.

Las catedrales hoy podían esperar.

Echamos allí el día, hasta que a media tarde, en vista al nubarrón que nos iba acechando para martirizarnos por el camino, cogimos la moto y tomamos rumbo a Italia.

El nubarrón, que presagiaba el Apocalipsis, sino a la faz de la tierra a nuestros pies y manos que habíamos dejado de sentirlos literalmente.

Casi en la frontera con Eslovaquia, cuando vimos que no podíamos más del dolor de frío, pensamos en buscar un camping. Ya en el primero que fuimos nos dijeron que no nos quedáramos, porque iba a hacer frío, estábamos empapados y por consiguiente íbamos a pasar muy mala noche. El buen hombre del camping que nos lo dijo nos guió para ir a un hotel muy barato que según el estaba a500 metros.

Bien, pues entre que no entendíamos alemán y que no encontrábamos mas que granjas, nos perdimos.

Suerte que yo, aficionada a un grupo de música alemán, supe que Zimmer significa habitación, así que ante el primer cartel que decía “zimmer” fuimos de cabeza.

El primer intento fallido. El buen hombre no hablaba ni siquiera ingles, y no aceptaba tarjeta de crédito, así que a seguir buscando. Vuelta a subir a la moto.

El segundo intento fallido. Esa casa enorme no era un hotel. Vuelta otra vez a subir a la moto.

El tercer intento también fallido. La buena anciana no aceptaba inquilinos para una sola noche, nos explico en un perfecto alemán que no le salía rentable mantenernos una noche.

En el cuarto y ya cansado intento, al principio nos dijeron que no, que no les salía rentable tampoco mantenernos una sola noche. Pero al final nos permitieron quedarnos, no era barato, pero no teníamos más opciones.

Se noto el cambio de humor y de formas de ser, pasamos de los abiertos y españolizados checos a los cerrados eslovacos.

Era un hotel de pesca, donde, para llamar al recepcionista debías pulsar un botón que hacia cantar a un pez. ¡Un pez cantor! Bueno, nos tenía como locos. Cualquiera habría bajado a recepción simplemente para echarse unas risas con este pez tan simpático.

Pudimos dejar la moto esa noche en un garaje que utilizaban para almacenar cosas de pesca, tornillos, herramientas… para que ella también pudiera descansar, y hacerse tranquilamente a la idea de que al día siguiente cambiaríamos el frío polar por el calor torrante italiano.

Paso hacia Centroeuropa

Acampar en un pais como Estonia se hizo dificil, sobre todo por el hecho de que no habia Campings. Total, que tuvimos que tirar de nuestra experiencia nordica en acampada libre.
La diferencia entre acampar en Noruega y acampar en Estonia era, a parte de la legalidad del echo, que aqui daba miedo. Porque la gente no parecia tan amable como para no perturbarnos el sueño.
La guinda para este dia la pusimos poco despues. ¿Os acordais del torrencial de agua que nos cayo la ultima mañana que amanecimos en Finlandia? Bien, pues los sacos, los colchones y la tienda de campaña chorreaban agua. Nos coronamos, estuvimos casi una semana en un hotel y no se nos ocurrio secarlo (aplausos)
Bueno, suerte que Álvaro, como me tiene acostumbrada, salta en los momentos mas desesperados iluminandose con una bombillita, en esta ocuasion la bombillita era: encender una hoguera.
Y asi estuvimos, secando las cosas en una hoguera, donde la acapada libre era ilegal y la gente era de todo menos simpatica. Eso si, vaya aroma a tutifrutti teniamos despues dentro de la tienda.


A la mañana siguiente salimos hacia Tallin, al llegar nos compramos un poco de pan y algo para pasara bien, y despues de comer se nos acerco un ingles que vivia alli, nos conto, y nos recomendo sitios para ver y para dormir, adeas de darnos su numero de movil por si necesitabamos algo. Desde aqui, volvemos a darle las gracias. Da un gusto enorme encontrarse a gente asi por el mundo.


Tallin en general no tiene mucha chicha que sacarle, pero es una ciudad tranquila, sin mucho ajetreo, tanto que no parece tener mucha poblacion.
Llegado este punto afirmare algo que llevo pensando paises atras: un tranvia le da el encanto que necesita a una ciudad. La ciudad en si puede ser sosa, no tener mucho que ver, pero si por sus calles serpentea un tranvia la ciudad estara decorada hasta el punto de decir que es encantadora.
Eso mismo le pasa a Tallin, como a otras tantas como Oslo o Helsinki.
Dejamos Estonia atrás y entramos en Letonia.


Esa tarde nos dimos un palizon de kilómetros, en mi opinion, excesiva. Por eso desistios en vista de que aqui tampoco encontrariamos Campings.
Fuimos atacados, desalmados y abusados por un ejercito incansable de mosquitos que hasta nos esperaban en la peurta de la tienda para acompañarnos al “baño” por las noches, para que no nos perdieramos… A este ritmo ibamos a necesiar una transfusion de sangre.
Desde hace ya dias ibamos buscando un filtro de aceite, la ultima vez que lo cambiamos fue en Finlandia, antes de llegar a Helsinki y la moto ya iba exigiendonos “una de cambio de aceite!”
Preguntamos en cada taller por el que pasabamos y nada, no admitian euros y no admitian tarjeta de credito. Nuestra pequeña iba a tener que esperar unos cuanto kilometros mas.
Acerca de los asuntos tecnicos, Álvaro quiere aclarar que no le gustaria informar de ello antes de encontrar un patrocinador que, en vista de que V-Strom ha ampliado fronteras y la gente puede ver lo bien que nos ha salido este viaje gracias a ella, nos de incentivos por ello.
Lituania seguia siendo del estilo de Estonia, y ésta del estilo de Rusia. Primos hermanos.
En nosotros albergaba la esperanza de que Letonia fuera diferente, que hubiera gente algo mas gentil y simpatica.
Llegamos a Letonia, se que os parecera que voy un poco rapido, pero es que en realidad era asi, haciamos un pais por dia, o sea, palizon del copon jajaja
En Letonia por fin encontramos un Camping, con wifi, baño, duchas… completito vamos!


A la hora de elegir nuestro trozito de cesped para asentarnos Álvarito e dio a elegir: derecha o izquierda. Sin dudarlo opte por la zona de la derecha ya que habia una mesa con bancos y podiamos aprovecharla para cocinar y poner nuestras cosas. Pero a Álvaro no le convencia que la hierba en esa zona estuviera tan alta, yo le convenci diciendole que asi dormiriamos mas mullidos.


A la mañana siguiente se me expropio el derecho de eleccion de parcelita de caping, porque esta que yo habia elegido resulto ser un nido de arañas.
Seguimos hacia Polonia, aqui si albergaba esperanza de que fueran diferentes. Y lo son.
Son gente amable que a pesar de haber estado hasta hace nada en guerra como quien dice, han sabido salir adelante con sumejor cara, o en su defecto, dandle al alcohol coo algunos hacian desde las 12h de la mañana.
Cuando nos cruzabamos con algun motero polaco se les oia cosas como “”España! Vamonos a la playa! “cerveza!”
Aqui en GPS si encontro algun camping, alguno por no decir uno y que parezca que hemos estado perdidos en la nada. Ibamos hacia nuestra esperanza de dormir refugiados hasta que nos caimos de la moto.
El camino que llevaba al camping por carretera estaba cerrado por obras, asique la otra y unica opcion era ir a traves de un camino de tierra, heho de arena de playa y claro… la Strom es una Strom, pero como la mayori es vulnerable a las pequeñas dunas de arena fina. Asique comimos tierra, eso si, mientras nos reiamos de nuestra caida!


En vista a que el camino continuaba de igual forma, cogimos las cosas y las plantamos justo detras del seto que dividia el camino traicionero de arena fina con… el bosque.
Acampamos, hicimos la cena y hablamos por telefono con la familia para dar señales de vida. Estaba yo hablando por telefono, contando nuestras idas y venidas, cuando Álvaro, en una expresion muda de la cara me hizo una señal de que dejara de hablar y prestara atencion.
Se oian pasos, precisos y con sigilo.
Apague el movil sin media palabra, y sin sangre ya corriendo por mis venas Álvaro dijo que seria un conejo. Un conejo, pense yo, arrastra el culo, no puede ser tan sigiloso.
Pensamos en un perro, que habria olido la comida. Si, un perro. Era mejor pensar eso que detenerse a meter en esto al Señor Sentido Comun y Raciocinio.
Estabamos inmoviles, no era para menos, no teniamos nada con que defendernos en caso de que, fuera lo que fuese que estaba merodeando a nuestro alrededor decidiera conocernos. Álvaro me pidio la navaja, pero, por desgracia, estaba fuera en la mochila sobredeposito en la moto. Él, timido con corazon valiente, dijo que iria a buscarla. No hizo falta mas que ver mi cara para no llevar a cabo su idea.
Nos metimos dentro del saco, era imposible relajarse, pero el cansancio pudo con el miedo.
Al dia siguiente, Álvaro decidio contare lo que para nosotros se ha convertido en la version de los hechos: oyó una verja, y al poco tiempo comenzo a oir pasos, pasos de una persona, que probablemente estaria ebria ya que estabamos al lado de un pueblo, en Polonia, donde la gente bebe desde las 12h de la mañana.



Despues de esto, nos dirigiamos a Republica Checa… a ver que nos deparaba este pais ahora…!

Россия

 

 

 

Ya llegó el día.
Era, para nosotros, uno de los momentos más esperados del viaje.
Tuvimos un despertar pasado por agua: tienda y pertenencias sumergidas en charcos, y claro, nosotros no ibamos a ser menos, asique tambien chapoteamos bajo esas nubes negras capitaneadas por Zeus. Pero ni él mismo nos quito la ilusion, asique con nuestros timidos nervios y una sonrisa enorme como nunca nos dirigimos a la frontera rusa.

Lo primero que hicimos, tras una breve espera ante el semaforo que regulaba la entrada de turismos, fue entrar en un primer edificio para que nos registraran con el visado.
Volvimos a la moto y nos toco volverla a parar unos metro mas adelante para un segundo control. Esta vez era control del vehiculo, y tambien de nosotros claro.
Un verdadero espectaculo (con muuuucha paciencia) para entender a la buena mujer rusa que lo que nos estaba pidiendo era la matricula de la moto… Y otro espectaculo, cuando la mujer salio de su pequeño despacho de trabajo para apuntarse en la mano los numeros de la matricula, claro, es que los rusos NO hablan ingles, estes donde estes lo unico que te servira alli sera saber ruso.
No nos revisaron el equipaje, increible pero cierto asi como os lo cuento. Tampoco nos dieron un papelito para la declaracion de valores. Raro, porque ell resto si lo llevaba en la mano.
Poco mas adelante, otro control mas, pero esta vez en marcha. Nos paro otra buena mujer rusa porque se me ocurrio grabar el paso de la frontera. No entendian que para nosotros era algo emocionante y disgno de recordar.
Tras un último control de pasaporte entramos a Rusia.
Lo primero que hicimos fue repostar, pero esta vez fue diferente… Echamos gasolina con una sonrisa de satisfaccion: 0.80 € el litro de gasolina. Asisi que da gusto salir del pais!
Cada metro de carretera rusa que recorres da mas miedo, si no es porque de vez en cuando oiamos una explosion (seguramente seria por obras, todo aquello es “la nada”), te engullia un socabon tan ancho como era la calzada.
Las carreteras se enrevesaban, iban hacia un lado y poco despues retrocedian. Todo estaba en obras, pero para arreglar las carreteras deberian empezar desde cero.
Tardamos 4 horas en llegar a Sankt-Petersburg.

La priera parte de la Odisea de llegada al hotel estaba hecha. Ahora tocaba encontrar el hotel, y encontrarnos a nosotros mismos en el Mapa.
Ibamos y veniamos, de aqui para allá, terminamos aprendiendonos las calles y yo termine aprendiendo ruso de leer el mapa.
Dos horas despues dimos con el hotel. Su nombre era Nesky Express y he de decir que el trato fue excepcional. Se defendian con el ingles tan bien como podian, eran muy respetuosos, serviciales y estaban a tu disposicion las 24 hroas del dia. Nos llamo la atencion que la persona que estaba en recepcion trabajaba 48horas seguidas, sin parar.
Empezamos a deshacer las maletas en la habitacion hasta que la recepcionista del hotel nos llamo por telefono a la habitacion y nos pidio que acudieramos a recepcion. Nos dijo que no dejaramos la moto equipada en el parking, que era peligroso. Que gracia.


Estabamos situados en la avenida principal de la ciudad, lo cual era un puntazo a la hora de hacer turismo, ya que desde esa calle salian los autobuses turisticos, SightSeen, de los que te puedes subir y bajar las veces que quieras durante el dia.
La iglesia mas espectacular fue la iglesia de la Sangre Derramada.

 

Esta iglesia esta construida en el mismo lugar donde atentaron contra el zar Alejandro II. Hubo varios intentos de asesinato contra él, el priero fue obra de un estudiante quien destapo su revolver ante el zar y éste huyó al verlo. El segundo intento estaba firmado por un grupo revolucionario que planeó una explosión que no alcanzó a matar al zar. Este mismo grupo revolucionario volvió a intentarlo en el mismisimo Palacio de Invierno donde solo acertaron en destrozar el comedor.
Hubo un ultimo intento, cuando el zar iba en carruaje se produjo una emboscada en la calle y fue el tercer explosivo que estallo aquella tarde quien terino con el zar.
Nos lo explico muy bien la audioguia, pero nos hizo falta un dia mas de autobus turistico para asentar conocimientos.


El primer dia llegamos al hotel tras darnos una vuelta sobre las seis de la tarde, y, en vez de subir a la habitacion fuimos en busca de algo para cenar.
Las calles ya no parecian tan tan tan seguras como por la mañana, en las que la policia y los militares vigilaban y se ocupaban de que todo estuviera en orden. Pero a las seis de la tarde la gente mas decente que podiamos ver se dirigia a sus casas corriendo, literalmente.
Asi que decidimos irnos al hotel y buscar un Telepizza a traves de internet.
Encontramos una pizzeria a domicilio, y la recepcionista del hotel muy amablemente nos hizo el favor de ser ella la que hiciera el pedido.
Nos hizo un tiempo buenisimo, nos pateamos parte de la ciudad ya en el segundo dia y cada uno llevaba dos mil fotos en su camara, foto arriba foto abajo.
Esta vez probamos a comer platos tipicos rusos, de primero una tortita de queso y jamos, y de segundo unas semillas con el color de una lenteja y de aspecto de pipa que aun no hemos adivinado de que se trata. Eso si, nos sento fatal, esta echa para estomagos fuertes, incluso yo diria que solo esta echa para ellos.


Al dia siguiente nos toco el museo del Hermitage.

ENORME. Son cuatro edificios que cuentan con un total de tres millones de piezas. Que pronto se dice, ¿verdad? Pues al final no se disfruta, tampoco se disfruta con las buenas mueres rusas vigilantes que a la minima luz se te echan a la espalda por si estas desenfundando un peligroso Flash.
Lo mas bonito casi del museo es el edificio en si. Es el famoso Palacio de Invierno, que fue convertido en museo albergando artes desde el egipcio contando con tumbas y momias hasta la edad moderna con ropas y habitaciones de antiguos rusos.

 


Nos dejo cansados, pero aun asi teniamos ganas de seguir viendo mas.
Nada mas salir del Palacio encontramos a unos simpaticos españoles que nos advirtieron que al dia siguiente se celebraba el dia de la Marina.
Se lo toman muy en serio, todos los ciudadanos iban vestidos con rayas azules y blancas, habia banderas por todas partes, y todos los oficiales salian a la calle a lucir sus medallas conmemorativas.
Barcos anclados desde hace tiempo, incluso piezas de museo, elevan ese dia sus anclas en el rio Neva y continuan luciendose tras el paso del tiempo.
Hay una gran variedad de museos, con precios dispares, algunas entradas no superan el euro.
Quiza llegar alli cuesta una cantidad de dinero importante, incluso el papeleo, los visados que algunos como nosotros tuvimos serios problemas y tuvimos que pedirlos con urgencia pagando un plus… pero la estancia aqui es realmente barata.

 

 

 


Comer es barato, hacer turismo tambien y dormir lo es tambien.
Lo que más factura termina pasando es el trato que recibes por parte de los rusos más cerrados. Un ejemplo de ello fue cuando fuimos a sacar un par de entradas para un museo, la buena mujer rusa taquillera al ver que yo no hablaba ruso me echo haciendo aspavientos.
Otro buen ejemplo paso ese mismo dia cuando Álvaro estaba mirando un mapa y un ruso le agarro del hombro y le empujo hacia atras situndose acto seguido ante él.
Si les hablabamos en ingles habia veces que ni nos miraban. O quiza lo hacían en exceso, en el metro, lo utilizamos una vez para ir hacia la otra punta de la ciudad y asi ver las instalaciones de las que hablaban maravillas. Merece mucho la pena verlo, eso si, a priera hora de la mañana no hay quien ande, y recibimos el aviso de una señora rusa que no hicieramos fotos que podia molestar a algun ciudadano (o eso nos imaginamos nosotros que nos advirtio, cualquiera sabe) Cuando el tren salia de la estacion no habia a penas movimiento y daba otro aspecto, muy ciudado, fino y detallado.


Ya habiendo recorrido la ciudad puedo afirmar que no hay niños en Rusia, no tal y como los conocemos. No alcancé a ver una arruguita de inocencia o alegria. Eran serios, y hacian gala de una educacion que les obligaba a ser cautos, responsables y que ante todo no llamaran la atencion. Ponen mucho ciudado en lo que hacen y siguen la pauta de que “nadie supiera que están ahi” Tampoco vimos ni un solo parque infantil. Los niños rusos pueden ser de estatura pequeña, pero por dentro son adultos.
En Sankt-Petersbug hay exceso de poblacion y por consiguiente infinidad de vehiculos. El trafico que se formaba desde por la mañana hasta ultimas horas de la tarde era espantoso.
Me acuerdo que era de noche, las dos de la mañana, y seguian circulando coches por la calle.
Tras casi una semana de estancia alli en Sankt-Petersburg, hicimos las maletas para continuar… Hacia Estonia.
Nos perdimos claro. Entre que nuestro mapa de carreteras no iba mas alla de la ciudad de Sankt- Petersburg y que las señales estan en ruso, no sabiamos donde estabamos.
Por suerte, yo que soy una observadora nata, lei algo parecido a Tallin en una señal, asique fuimos de cabeza por ese camino.
Terminamos llegando a la frontera, nos dieron un papel a rellenar (EN RUSO!!!!!!) y nos dijeron que esperasemos la fila.
El papel a rellenar en cuestion, trataba sobre la declaracion de objetos. Nosotros no teniamos anda que declarar, no habiamos comprado nada salvo unos imanes, postales, y unos gorros rusos que iban a quedar geniales en nuestras habitaciones.
Al entregar el papel salto la alarma. Para ellos debiamos rellenar ese papel, no debiamos poner “NO” a todo.
Nos obligaron a estacionar la moto y que les entregaramos los pasaportes. Nos tenian rodeados: militares arados y agentes quitandonos de las manos sin emdiar palabra los papeles de la moto, nuestros documentos… En fin, la habiamos liado parda.
Y NADIE hablaba ingles, solo ruso, solo ruso. Asique no podiamos explicar que nadie en la entrada a Rusia nos dio un papel a rellenar, el papel hermano gemelo a ese que se supone que es importantisisisimo para salir de ahi. Para entrar no claro, pero si lo era para salir. Asique no podiamos salir.
Nos registraron el equipaje a fondo, y a nosotros más aún, ya pensabamos que nos iban a nombrar personas “non grata” en Rusia, cuando apareció un agente y nos devolvio los documentos.
Tras mas de cuatro horas alli, bajo vigilancia militar mientras investigaban hasta que tiempo hizo cuando nacimos, pudimos salir de ahi.
Lo que no sabiamos era que saliamos de Málaga para entrar en Malagón.
Frontera con Estonia.
Se acerco a nosotros, mientras manteniamos nuestro turno en la fila para entrar, solicitandonos “PAPIRE” Bien… y que papire queria este buen hombre estonio? Le pregunte en ingles a que se referia, y lo unico que me contesto fue “PAPIRE! PAPIRE! a gritos mientras golpeaba con la mano el baul de la moto. Bueno, pues al aprecer necesitaba el permiso de circulacion español, al menos eso nos quito de las manos.
Estabamos negros. Entramos en Estonia y fuimos a tomar algo a un McDonalds. Esperando neustro turno para pedir, se me acercaron dos niños pidiendome dinero, acto seguido se colaron en la fila de al lado y pidieron mas comida que nosotros incluso, que nos conformamos con un cono de nata, frente a sus 4 BigMac.
Nada mas salir de McDonalds, mientras colocabamos los cojines y los pulpos, un hombre con la cara destrozada a golpes se nos acerco pidiendonos porros.
Un dia de lo mas entretenido!

 

Suomi Finland

Dejamos Cabo Norte tras la espalda, y marchamos con nuestra medalla de campeones hacia un nuevo pais.

 

Ibamos con la idea de que, cuando llegaramos a Finlandia, nos devolvieran el IVA de nuestras compras noruegas, por lo que paramos en la frontera finlandesa, y una “amable” policia nos depacho rapido con un: i dont understand you, seguido de un “si no teneis un papel que acredite que tiene “TAX FREE” podeis iros con viento fresco”

Siempre igual, un dichoso papel.

Bueno, entramos en Finlandia, un pais que por las películas y el boca a boca prometia mucho.

Arboles, arboles y mas arboles.  Si Finlandia tiene algo es nombre, porque lo unico que encuentras a tu alrededor  es bosque, ademas frondoso, que no te deja ver nada mas que arboles.

 

La acampada libre se nos hizo un poco mas complicada, porque no habia zonas de aparcamiento a los lados de la carretera, tampoco puntos de información destinados a estacionar. Solo habia bosque, con paciencia al final de la tarde lograbamos encontrar un paso que se abriera al bosque y acampar ahí mismo, pero tenia un gran incoveniente: mosquitos. Miles y miles. Que cansancio llevabamos ya con los mosquitos, porque no son picaduritas como las madrileñas que hoy pica, mañana te rascas y pasado no me acuerdo. No. Estas criaturas de Dios picaban como si no hubiera mañana.

 

Otros animales ya diarios entre nosotros eran los renos, pero no nos parecian igual de atractivos que antes, debe ser que la percepción del contexto influia en los detalles.

Algo curiosisimo que nunca antes habiamos visto habian sido tragaperras en un casino. Las mujeres entraban a hacer la compra y sus maridos las esperaban fuera, pero dentro del supermercado, jugandose un vicio.

Si os fijais bien, en la parte inferior de la foto, a los pies del hombre hay dibujada en el suelo una linea de color azul, esa linea indica prohibición de paso a los menores de 18 años.

Ibamos con tiempo de sobra para entrar en Rusia, así que nos lo tomamos con calma, con mucha calma.

De camino paramos en una gasolinera a poner a punto la moto, ella tambien necesitaba un lavado de cara en el ecuador del viaje.

Lo que mas nos costo de este chequeo fue encontrar una dinamometrica para cambiar el aceite. Cambiamos hasta 3 llaves para dar con la correcta, nos tiramos varias horas para cambiar el aceite, limpiar la cadena, engrasarla, y darla un buen lavadito, y la dejamos como medio-nueva.

Entramos en Helsinki, y por fin encontramos algo diferente al bosque: civilización.

Es una ciudad pequeña que agrupa en el mismo centro de la ciudad todo su encanto. Encanto que mermaba por cada grado de temperatura que aumentaba, eran cerca de las doce de la mañana y unos 33º empezaban a torrarnos, y continuaban haciendolo hasta la noche.

Visitamos las iglesias principales, el mercado del puerto, las calles glamorosas de nivel del centro y  la fortaleza marina.

La guia que llevabamos en el ordenador nos recomendaba fervientemente que visitaramos la fortaleza marina, y asi lo hicimos. De fortaleza marina propiamente dicha no encontramos mas que unos cañones y unas trincheras. El resto habia sido destinado a una escuela de artes, donde jóvenes promesas acudian alli a formarse.

 

Sin duda alguna, pusimos el broche de oro a nuestros bañitos nordicos. Nos dimos un chapuzon en la playa de Helsinki, una playa en medio del centro de la ciudad.

 

En el mercado situado en el puerto de la ciudad conocimos a un pintor que solia visitar España asiduamente en vacaciones.  Cuando nos comento que era natal de Bulgaria, lo primero que se nos paso por la cabeza era lo cerquita que estabamos ya de Rusia… nuestro siguiente destino.

En tierra de Trolls


Tras un ultimo bañito de despedida en aquella playa de Suecia, tomamos rumbo a Oslo.

La llegada a Noruega fue… rapida, bastante inesperada, ya que nada mas pasar un puente encontramos el ya muy visto, pero incansable como para cualquier viajero, letrero de entrada a un nuevo pais, en este caso por fin podiamos leer “NORWAY”
En la frontera del pais no hubo paradas, he de decir tabien, que por no haber no habia ni policia fronteriza.
El paisaje iba cambiando, parecia mas salvaje pero a la vez cuidado y ordenado, nada se salia de su sitio. Prados verdes, rocas perfiladasy altas  sin sobresalir hacia la carretera, desde las cuales imaginabas ver algun otro animalito, pero aun no habiamos visto ninguno.
El tiempo estaba raro, una mezcla entre nubes y claros, pero habia olor a lluvia y ya ibamos rezando que no nos sorprendiera ni una gotita, ya estabamos cansados de ir empapados en la carretera.
Llegamos a Oslo sobre las seis de la tarde y paramos en una gasolinera, ahi fue cuando recibimos en un mensaje por movil unas coordenadas, tras las cuales estaba Miguel, el hermano de Álvaro con unos amigos de acampada en las afueras de Oslo, asique una vez introducidas en el GPS nos dirigimos hacia alli.


Les encontramos acampados en un pequeño alto escondido a un lado de la carretera, haciendo una hoguera que aprovechamos para cenar. Pasamos la noche contando nuestras idas y venidas, y fuimos aadvertidos por Miguel acerca de los mosquitos noruegos, que no tenian piedad por ningun brazo o pierna que se les pusiera a tiro.
Era nuestra primera medianoche con luz, pero aun no estabamos tan al norte como para hablar de lo que llamaban “dias de 24 horas”
Al dia siguiente, tras despedirnos, visitamos Oslo. Sinceramente, esta ciudad parecia la “ciudad del futuro”, calles cableadas, los tranvias mas modernos que habiamos visto hasta la fecha, centros comerciales con pantallas digitales gigantes…

Y que decir de la gente y la moda, entre por curiosidad en un H&M, y aseguro que la ropa que venden alli no se venderia en España. Aqui se vota por la comodidad, una imagen urbana, sin abandonar el estilo, tornando cada vez mas a lo moderno, pero alli se vota por una imagen delicada, impecable, nada urbana, sino que lo que ellas se ponen para salir a dar una vuelta por la calle aqui se vende para salir de fiesta. Cuidan mucho tanto su imagen personal como la imagen de sus calles.

 



El estilo de los edificios me recordo a Copenhague, y de monumentos no hay tanto que decir, vimos un par y dudabamos de que hubiera mas. Lo que mas se visita en Oslo, lo que mas la representa en las postales, es la escultura de un bebé gigante desnudo.
En este pais nos curtimos bien con la acampada libre, eso si, confieso que antes de echar de menos una ducha echaba de menos la tranquilidad de saber que no habia un ejercito de mosquitos hambrientos esperandonos en la puerta de la tienda de campaña.


Desde la carretera llama la atencion la ausencia de pueblos, no ya ciudades que tambien, sino de pueblos. Lo unico que se puede ver son pares de casas cada 40km, eso si, casas enormes con sus granjas y su piscina.
La segunda ciudad principal de Noruega es Bergen.

Pudimos subir en teleferico hasta su fiordo más alto y ver la ciudad desde arriba. Mientras esperabamos la cola para subir se nos acerco un hombre que reconocio nuestro idioma, se presento, y nos dijo que era asturiano. Nos pidio que mandaramos a España un abrazo de su parte, y asi lo hemos echo.


Poco despues, recibi un mensaje en el movil con la noticia de que Álvaro habia perdido el movil, que lo tenia un hombre brasileño que habia llamado dejando su numero de telefono.
Nos encontramos con el, y siendo la vida de caprichosa como es, este hombre brasileño nos hablo de ese singular asturiano.
En Bergen tambien visitamos el que hasta ahora es el acuario con mas variedad de especies de Europa.


Saliendo de Bergen, Álvaro hizo un alto en el camino para hacer una foto al paisaje, paró y a lo que el me dijo que no hacia falta que me bajara yo entendi que si, que tenia que bajarme. Me puse de pie y el menos de un segundo la moto se volco hacia la derecha y se estampo contra un guardarrail.
Lo siguiente que pude ver fue la pantalla rota por la mitad, el retrovisor derecho vuelto hacia arriba, y liquidos, liquidos por todas partes.
No se podia respirar otra cosa que rabia y angustia.
Intentamos poner la moto en pie, pero nos fue imposible, tras varios  intentos sin exito alguno un camionero estaciono a nuestro lado y bajo a ayudarnos.
Revisamos los daños, descartamos que el retrovisor estuviera roto, pero la moto habia soltado gasolina, liquido anticongelante y aceite, y la direccion estaba tocada, por no hablar de la pantalla… ahora no teniamos pantalla.
Era frustante, tenia la culpa de que Álvaro estuviera dejandose el cuello  en la carretera, de que estuviera comiendo bichos, y de que sus ganas de seguir estuvieran descendiendo como agua de una de las multiples cascadas que dejabamos por el camino.
Le hice parar, no podia mas, no podia verle la cara desde el asiento de atras, habria dado mi brazo por traspasar ese casco negro. Nos bajamos de la moto, no sabia que hacer, estaba nerviosa, y a pesar de que el decia que no pasaba nada… yo sentia un peso de culpabilidad enore sobre mi, que cada vez pesaba mas.
Estabamos en medio de la nada, si no hay pueblos, no hay talleres, si solo hay 4 ciudades principales, no hay nada cercano. Fuimos al supermercado que habia ahi donde paramos buscando aceite, y nada, sin suerte para variar en ese dia.
Era mi deber buscar una solucion, tambien lo era no llorar, no agravar mas esa situacion, no tornarla de tristeza, no hacerla mas angustiosa. Era dificil, pero aun asi, sacamos el mapa… Trondheim. Esa era la solucion, no estaba cerca, pero era laciudad mas cercana que teniamos. Tras mas de 4 horas alli, pensando, desahogandonos… el dia empezo a despejarse.
Al dia siguiente llegamos a Trondheim pero ya todo estaba cerrado cuando dimos con el unico concesionario Suzuki que habia. Decidimos acampar justo detras del concesionario para estar a la hora de apertura en la misma puerta. Y asi lo hicimos, pero sin suerte una vez mas… hasta que la mujer que nos atendio nos dio una direccion, la unica opcion posible. Un taller de motos, trabajaban con Suzuki, y tenian la pantalla, pero no en stock. Rogamos un pedido urgente que posiblemente tendriamos a las 9  de la mañana siguiente. Y asi fue. A las 9 minuto arriba minuto abajo estabamos montanto la pantalla en el taller y poco despues de camino a Narvik.
Cuando llegamos alli montamos la tienda, dejamos las maletas y subimos al fiordo mas alto de esta ciudad. IMPRESIONANTE. Era la vista mas impresionante que habia visto hasta ahora.
Tambien visitamos un Zoo Polar, en el que pudimos ver renos, lobos, osos…
Era la ultima ciudad grande de Noruega, y ya estabamos deseosos de llegar a Cabo Norte, donde nos esperaba el unico peaje de motos que habiamos tenido hasta ahora, y otro pago mas de entrada hasta el mismo Cabo Norte.
Esta vez si hubo suerte, y las nubes que parecian aguarnos literalmente el sol de medianoche se disiparon, y dieron paso a un viento que nos enseño a montar la tienda de campaña ¿Porque? bueno, pues si alguna vez habeis pensado en hacia que direccion poner la puerta de la tienda es el aire quien os da la clave, si la poneis hacia el lado contrario de la direccion del viento os pasara lo mismo que a nosotros:

Tras montarla, el aire amainó y pudimos disfrutar del espectáculo.

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Y… ya de vuelta.

Se hace raro volver, conocer los caminos por donde pasas, reconocer caras, paredes…

La familia contenta por vernos de vuelta, pero yo la felicidad no la veo hoy.

Se echa de menos todo aquello, tantas veces que odie en silencio la tienda de campaña, montarla a las tantas de la noche, cenar pasta casi a diario, sándwiches exentos de variedad en las comidas, kilómetros a diestro y siniestro, dolores de espalda, tobillos o cabeza, ropa sucia por el paso de la carretera…

Ahora, a pocas horas de volver, echo la vista atrás, y añoro el olor a pies recien salidos de las botas, los mil senderos deshabitados por los que nos insistia el GPS llevarnos, la ropa moldeada a nuestro cuerpo de no cambiarnos, quemarme los dedos con ese campingaz rebelde, esas ojeras que nos daban un aire de madrugadores, la camara al cuello, la camara de video en la mano, poner pulpos, quitar pulpos, llevarme latigazos de poner y quitar los pulpos, la tipica frase “no me cabe esto! Lo meto en una mochila negra” jajaja… ese compañero, mi compañero, el unico que seria capaz de tener al lado, el unico que hace posible que hoy, dia de regreso, eche en falta hasta cuando me despertaba para decirme que le estaba tirando al abismo de la cama o que iba al baño.

La convivencia, como el bien dijo “cuesta abajo y sin frenos”

Han sido todo sonrisas, lloros cuando las hormonas enloquecian y querian conocer otro tipo de emocion, todo momentos dignos de recordar, en foto o no.

Parecen pocos dias asi dichos, pero en realidad, habiendo vivido tantas cosas, y habiendome habituado a estas sensaciones, parece que ha pasado una eternidad. Hasta la cocina parecia mas grande, mi habitación tenia un olor a se supone que a mi… que ni lo recordaba.

Porque entre los dos hemos creado desde cero un olor a “nosotros”, le hemos dado forma a una tienda de campaña y la hemos convertido en nuestro hogar, su cara era para mi como mi familia, y la gente de la calle era el resto del mundo. Y que decir ahora… todo sigue siendo asi, esperando ese segundo, que no ultimo, viaje para volver a sentir que formo parte de algo muy importante: un equipo.

Tantos sitios que ahora mismo no sabria con cual quedarme, y tantos momentos que si sigo asi voy a quedarme sin papel que inundar… soy una magdalena, y hoy ha sido el desenlace de la mayor experiencia que he vivido. Espero no sonar a quinceañera, a libro de Federico Moccia o a sensiblona.

 

Solo me queda decirlo… Enhorabuena Alvaro, lo has conseguido. Conseguiste iniciarlo y has conseguido terminarlo, es cierto que no ha salido la ruta esperada, pero ha salido un final de ruta espectacular. Recorrimos Sankt-petersburg, nos hemos apteado Venecia y hemos disfrutado como enanos del parque de atracciones de Viena.

Hemos llegado sanos y salvos, yo he llegado mas viva que nunca, con ganas de comerme el mundo gracias a ti. Me has dado esa chispa, como la fuente de la eterna juventud que mucha gente anda buscando, esa fuente para mi eres tu. Eres fuerza, ganas, felicidad, corazon, buena persona. Eres grande Alvaro, y me has hecho grande a tu lado.

He de darte las gracias de todo corazon, porque por ti hoy estoy aquí, escribiendo mientras añoro unos dias pasados contigo y esa moto para la que tambien me quedan palabras de agradecimiento por lo bien que se ha portado.

Me consuela saber que aunque el viaje haya concluido, sigues siendo mi compañero, la otra mitad de este equipo de remo, en el que cuando a uno le han faltado fuerzas estaba el otro para darlas por los dos. No apartare nunca mi mano de tu hombro, mi apoyo incondicional hacia ti sigue ahí, mi concentración en la carretera sigue en pie, como el primer dia.

No abandonare nuestro equipo, seguiremos marcandonos triunfos, pasando por encima cualquier carretera mal peraltada.

Apocalipsis electrónico

En la habitacion de un hotel, dejamos el ordenador sobre la cama justo debajo de la ventana ya que era tipo boardilla; bajamos a desayunar y cuando volvimos a subir el ordenador estaba supurando agua. Ahora duerme sobre un abrigo de arroz y no hay quien lo haga arrancar. Tenemos la esperanza de salvar el disco duro y no perder los videos, las fotos… todo.

Ha pasado esta manana y ahora, en un camping, hemos tenido la suerte de que hay un ordenador publico (no tiene ni enye) y poder informaros.

Tambien decir otra mala noticia, mas que mala, desafortunada… y es que no vamos a poder ir a los paises balticos: falta de tiempo. Somos jovenes,  pero aun asi las obligaciones del dia a dia nos estan esperando a partir de septiembre, por lo que concluiremos con los 70 dias iniciales que habiamos calculado.

Estamos en Viena, Austria, iremos a Italia y volveremos por Francia ya la proxima semana.

Conseguimos pasar a Rusia, visitando y disfrutando de Sankt-Petersburg, contaremos esta experiencia en los siguientes post ya que no tenemos mucho tiempo.

Ahora mismo no podemos subir fotos ni videos hasta que el ordenador no salga de cuarentena.

Nos estan invitando a irnos ya que es un ordenador compartido, asique el post de Noruega tendra que esperar al proximo Mcdonalds. Esperemos que nos de tiempo ya que entre el lunes y el martes que viene estaremos entrando en Espania.

Las sonrisas no decaen pese a las ultimas decisiones, y sabemos que vuestro apoyo tampoco :)

Un abrazo a todos, intentaremos actualizar y manteneros informados en cuanto podamos.